13 de julio, 2017

Gendarmería desalojó la planta tomada de PepsiCo

Una Sargento tiene fractura expuesta de tibia y peroné, producto del impacto de un adoquín que fue arrojado desde el techo de la fábrica

Agentes de Infantería de la Policía Bonaerense y efectivos de Gendarmería Nacional iniciaron pasadas las 8 de la mañana el operativo de desalojo en la planta de la multinacional PepsiCo, en la localidad de Florida, partido de Vicente López.

 

Unos 500 efectivos enfrentaron a los despedidos que resistían y arrojaban gas pimienta. El jefe del operativo les había dado un plazo de «cinco minutos» para abandonar el lugar y ante la negativa cumplieron la orden de la jueza Andrea Rodríguez Mentaste, quien dio curso a la solicitud elevada por el fiscal Gastón Larramendi para terminar con la toma de la compañía.

 

«Vamos a resistir acá en el techo, y si algo nos pasa, hacemos responsable a (el presidente Mauricio) Macri, a (la gobernadora María Eugenia) Vidal y a la jueza», advirtió Camilo Mones, delegado de la Comisión Interna, en declaraciones radiales.

 

Según denunció la comisión gremial, la medida fue impulsada por «la patronal, que está en situación de abierta ilegalidad, ya que fue denunciada por lock out ofensivo, vaciamiento y discriminación total», puntualizaron en un comunicado.

 

 

Luego de superar la barricada que habían montado los trabajadores despedidos, los efectivos desmantelaron también los gazebos que habían instalado los manifestantes en la puerta de la fábrica. Según se informó, hay detenidos y heridos.

 

Mientras los efectivos de la Policía mantienen rodeados a los 20 trabajadores que están en los techos, otros despedidos, acompañados por referentes gremiales, militantes de organismos de derechos humanos y partidos de izquierda, se reorganizaron y formaron barricadas con neumáticos y contenedores de basura para contener el avance de las fuerzas de seguridad.

 

El mes pasado, la multinacional cerró su planta de Florida y despidió a más de 500 empleados. A través de un comunicado, Pepsico justificó la «difícil decisión» de cerrar su fábrica en zona norte «debido a los obstáculos inherentes a la ubicación de la planta en un área mayormente residencial, su compleja estructura de costos y extensos requerimientos logísticos».

 

En el mensaje difundido, la multinacional reveló que «ofrecerá un trato cuidadoso a los empleados a través de una propuesta que mejora significativamente cualquier obligación legal» y destacó que «estas decisiones son desafortunadas y difíciles para todas las personas involucradas».

 

155 empleados administrativos y de áreas técnicas fueron relocalizados en otras oficinas. Pero los trabajadores decidieron tomar la fábrica a modo de protesta.