Fue un pionero del arte cinético, prolífico y explorador. Formó parte de la vibrante escena artística del París de los años sesenta, una época de innovación radical y creatividad sin límites, pero siempre mantuvo fuertes vínculos con América Latina.
Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más influyentes del último siglo, murió este sábado a los 97 años en Paris, tras una carrera de más de siete décadasdonde experimentó con el uso de la luz, el color y el espacio. Fue un maestro del arte cinético, el cual impulsó en los 70 desde Francia, con el objetivo de explorar el movimiento de la obra y el espectador.
Actualmente se encontraba preparando una muestra retrospectiva de su trabajo, que inauguraría en unos días en el Museo Tate de Londres. «Le Parc quiere que los espectadores se sientan activos, de modo que sus actos de mirar y experimentar den vida a cada obra de arte. Quiere crear un arte más democrático que todos puedan disfrutar fácilmente», lo elogiaban desde el Tate.
Nacido en Mendoza e instalado en París, desde 1958, se convirtió en uno de los artistas plásticos argentinos de mayor repercusión internacional. Julio Le Parc se acercaba a los 100 años de edad, sin embargo, su actividad artística y su vigencia no decrecían. Por el contrario, se había convertido en un referente del arte argentino con proyección internacional, cada vez más reconocido y, fundamentalmente, como el hombre que abrió los caminos del llamado “arte cinético”.
“Las investigaciones de Le Parc sobre las diversas formas de involucrar y activar al público han redefinido y reinterpretado la experiencia del arte. Guiado por un firme espíritu utópico, Le Parc sigue considerando el arte como un laboratorio social, capaz de producir situaciones impredecibles y de activar lúdicamente al espectador de manera novedosa”, definió una de sus curadoras, Estrellita Brodsky, al presentar en 2016 la primera exposición individual (“Julio Le Parc, de la forma a la acción”) en Estados Unidos. Más precisamente, en el Perez Arte Museum de Miami, en vísperas de la Art Basel.
Pero ¿cuál era el secreto para sentirse tan pleno y tan activo a esa edad? “En la medida en que el trabajo sea interesante, si a uno lo atrae y le intriga lo que está haciendo, hay curiosidad, perspectiva, resultados”, respondió.