
La Unión Industrial Argentina reconoció los avances en la estabilización económica, pero advirtió que las reformas estructurales deben acompañarse de acciones inmediatas para sostener la producción. El sector acumula una caída del 2,8% en lo que va del año.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, planteó la necesidad de acelerar las medidas destinadas a mejorar la competitividad de las empresas durante el cierre de la 32° Conferencia Industrial. Si bien respaldó el proceso de estabilización macroeconómica impulsado por el Gobierno, sostuvo que el ordenamiento de las variables económicas constituye apenas el punto de partida para recuperar la actividad productiva. En particular, advirtió que las pequeñas y medianas empresas no pueden esperar a que se concreten todas las reformas estructurales.
El reclamo se produce en un escenario de deterioro de los indicadores industriales. Según datos de la UIA, la producción manufacturera acumuló una contracción del 2,8% entre enero y septiembre de 2026, mientras que algunos sectores operan entre un 15% y un 20% por debajo de sus niveles de 2022. A su vez, entre agosto de 2023 y julio de 2026 se perdieron cerca de 95.000 puestos de trabajo formales en la industria. La entidad atribuye estas dificultades a la debilidad del consumo interno, los problemas de financiamiento y los elevados costos de producción.
Frente a este panorama, la organización empresaria propuso avanzar con un Pacto Fiscal Federal para la Competitividad y un régimen industrial que permita equiparar gradualmente las condiciones de producción locales con las de otros países de la región. Entre las prioridades mencionó la reducción de impuestos que afectan la actividad, el acceso al crédito, la modernización laboral, las mejoras en infraestructura y la lucha contra el comercio ilegal. Rappallini también insistió en que la apertura comercial debe desarrollarse junto con políticas que permitan a las empresas argentinas competir en condiciones más equilibradas.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, defendió la orientación económica del Gobierno y señaló que la estabilidad constituye una condición indispensable para recuperar las inversiones. También destacó el potencial de crecimiento de sectores como la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento, además del papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El intercambio dejó en evidencia uno de los principales desafíos de la política económica: compatibilizar las reformas de largo plazo con las necesidades inmediatas de una industria que busca preservar su capacidad productiva y sus puestos de trabajo.