28 de octubre, 2019

Alberto Fernández designa 40 dirigentes para coordinar el traspaso con el macrismo

Sin una lista de ministros del todo cerrada, el candidato del Frente de Todos anunciará hoy una nómina de casi 40 dirigentes para afrontar la transición en todas las áreas de gobierno.

Los dos meses y medio que transcurrieron desde las PASO le sirvieron a Alberto Fernández para preparar sus equipos de gobierno. Sin una lista de ministros del todo cerrada, el candidato del Frente de Todos anunciará hoy una nómina de casi 40 dirigentes para afrontar la transición en todas las áreas de gobierno.

Los elegidos de Fernández ya tuvieron una primera reunión anteayer y hoy empezarán a entrar en contacto con los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri. Primero, aclaraban ayer a la tarde en el Frente de Todos, el Presidente debía llamar al candidato opositor, para dar inicio al proceso de recambio. «Depende de él», insistían, cuando todavía no se había producido el contacto.

En el área económica, por lejos la más delicada, fueron designados Matías Kulfas,Cecilia TodescaGuillermo Nielsen y Miguel Pesce. Con la coordinación de Santiago Cafiero, que organizó la reunión que se hizo el sábado en la sede de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET) y se encamina a ser jefe de Gabinete, esos dirigentes estarán a cargo de las gestiones con el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y con el presidente del Banco CentralGuido Sandleris.

De esa lista corta saldrán el ministro de Economía de Fernández y el futuro titular del Banco Central. En estas horas de transición, la principal preocupación es por lejos el nivel de las reservas. Anoche la única solución que circulaba en el búnker del Frente de Todos era un endurecimiento del cepo cambiario. De todos modos, los dirigentes de la coalición opositora tomaban anoche distancia de las medidas a tomar.

«Se tienen que hacer cargo ellos. Si quieren gobernar hasta el 10 de diciembre, que se ocupen de hacer lo que haya que hacer; si nos quieren hacer cargo a nosotros, que nos den la llave», decía anoche uno de los dirigentes que participaron de la reunión del equipo de transición. Una de las demandas que preparaba el presidente electo es poder designar a un delegado en el Banco Central para monitorear el camino hacia el 10 de diciembre.

La transición económica le dará forma a la transición política. El viceministro del Interior, Sebastián García De Luca, hizo ayer los primeros contactos con dirigentes que visitan con asiduidad el comando de la calle México, sede de las oficinas del presidente electo.

El resultado final sorprendió a casi todos en el frente opositor. Fernández esperaba una victoria por más diferencia y aspiraba a superar el 50 por ciento. El número de votos no contaba solo para ganar las elecciones en primera vuelta, objetivo que se logró, sino también para empezar con pie firme la presidencia y la idea de un poder en expansión.

Esa segunda meta quedó en parte frustrada. «La hiperpolarización es una mala noticia para la transición», admitían anoche en el búnker situado en el barrio de Chacarita. Un resultado más amplio podría haber fortalecido a Fernández en las negociaciones que tiene por delante en las próximas semanas. El mensaje de una victoria arrolladora habría traspasado las fronteras, para propagarse por la región y llegar hasta Washington.

Es una cuestión de expectativas. El sabor agridulce de un triunfo inferior al esperado estará presente en los días de transición. Acompañará al Presidente en los encuentros que tenga, en su papel de árbitro, con empresarios y sindicalistas, con el objetivo de domar la inflación. «Ganamos en primera vuelta. Eso es lo que vale», se sobresaltaron anoche en el entorno del presidente electo, para ahuyentar lecturas negativas.

La pelea por la Capital se llevó un capítulo aparte en los análisis del búnker ganador. Muchos de los dirigentes del Frente de Todos evaluaban que, ante una ventaja irremontable en la ciudad, era deseable terminar el proceso electoral y evitar que las tensiones por la campaña se extendieran otras tres semanas. «Si vamos a perder en la Capital, es mejor perder ahora que después», explicaba un peronista porteño, preocupado porque Fernández empezara con una derrota su etapa como presidente electo.

Los participantes del encuentro en la UMET prometieron guardar silencio sobre lo conversado. Había varios dirigentes por área de gobierno, por lo que algunos cargos del gabinete permanecen como incógnita. Pero los secretos compartidos por cuarenta personas rápidamente dejan de serlo.

En el entorno de Fernández insistían anoche en que él es el «principal interesado» en tener una transición ordenada, pero advertían que la tranquilidad del proceso depende en gran medida de la actitud que adopte Macri. La relación entre el presidente y su sucesor es muy mala, dicen, abriendo el paraguas.

«Esperemos que se porten bien, que sean responsables, no como después de las PASO», dijo anoche un dirigente muy cercano a Fernández. El presidente electo no ve la hora de empezar la transición y quiere mostrar la mejor disposición. Por eso la decisión de nombrar a un equipo de 40 colaboradores. «Es una forma de ordenar la cosa», dijo otro de los participantes del encuentro en la UMET.

La lista de dirigentes para la transición sirve para ir conociendo a quienes se transformarán en habitantes de la Casa Rosada. Además de Cafiero y los designados para el área económica estuvieron otros cinco que se perfilan como ministros: Felipe Solá (Cancillería), Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Marcela Losardo (Justicia), María Eugenia Bielsa (Vivienda) y Eduardo «Wado» de Pedro (Interior). El grupo de amigos de la política de Fernández tuvo presencia perfecta. Estuvieron Julio Vitobello, Alberto Iribarne, Guillermo Oliveri, Claudio Ferreño, Jorge Argüello y Miguel Pesce. Nicolás Trotta y Claudio Moroni, dos que se perfilan a integrar el gabinete en áreas clave, también participaron. En el encuentro estuvieron además Juan Manuel Olmos, colaborador de confianza de Fernández. Algunas presencias llamaron la atención de los más afirmados en el grupo de colaboradores. Gustavo Beliz, autor de la idea para formar un consejo de seguridad, tuvo un papel protagónico, aunque la mayoría no cree que sea ministro. En el área de salud estuvo Arnaldo Medina, director del Hospital de El Cruce de Florencio Varela, cercano al exministro Ginés González García. En seguridad se destacó la presencia de Diego Gorgal, exfuncionario de Jorge Telerman. Se la vio además a Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa.