Londres comunicó formalmente su rechazo a la embajadora argentina y defendió el proyecto Sea Lion. El Gobierno argentino busca frenar la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte y anticipó que podría recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
El Reino Unido rechazó formalmente el pedido de arbitraje internacional impulsado por la Argentina para frenar la explotación petrolera en las Islas Malvinas y convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para comunicarle su posición. El gobierno británico cuestionó la iniciativa y sostuvo que los habitantes de las islas tienen derecho a administrar sus recursos naturales, mientras reafirmó que las actividades hidrocarburíferas se encuentran, según su postura, reguladas por la legislación local y en conformidad con el derecho internacional.
La controversia se concentra en el proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. El Gobierno argentino anunció esta semana el inicio de gestiones para avanzar con un arbitraje con el objetivo de impedir lo que considera una explotación ilegítima y unilateral de los recursos naturales del archipiélago. La administración de Javier Milei sostiene que esas actividades afectan los derechos de soberanía argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
En respuesta, Londres endureció su discurso y señaló que las gestiones argentinas para obstaculizar la actividad económica en las islas afectan la relación bilateral. Desde Buenos Aires, Milei anticipó que si el Reino Unido no frena la explotación en el plazo planteado por el Gobierno, la Argentina recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, organismo encargado de resolver controversias vinculadas con la interpretación y aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.